La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

A través de los ojos de un niño

6.5.10

SEGURO que algo en lo que concuerdan la mayoría de los padres es en que criar bien a un hijo es uno de los mayores desafíos a los que jamás se han encarado. El tema de cómo dar una buena crianza a los hijos ha llenado muchas páginas. No obstante, existe un método accesible a todos los adultos, tanto a padres como a abuelos, tías, tíos o simplemente amigos. A la hora de comprender y educar a niños, ¿ha intentado usted mirar los asuntos a través de los ojos de un niño? ¿Qué es exactamente lo que está pasando por esas pequeñas cabecitas?
Recuerde que los niños, aunque pequeños, siguen siendo personas. Tener ese punto de vista respecto a ellos nos ayudará a comprender cómo somos vistos por ellos. Los niños nacen chiquitines en un mundo donde las personas que los rodean tienen mayor tamaño, autoridad y poder. Para un niño que empieza a hacer pinitos, los adultos pueden representar protección, consuelo y ayuda, o todo lo contrario: una amedrentadora amenaza.
No son adultos pequeños
Otro detalle importante que debe tenerse en cuenta es evitar el error de tratarlos como si fuesen adultos pequeños. La infancia debería ser una de las épocas más felices de la vida. No hay necesidad de empujarlos para que se hagan mayores enseguida o para que ni siquiera puedan vivir su infancia. Deje que disfruten de ella. Como padre o madre, usted puede aprovechar la oportunidad de inculcar en ellos los principios morales necesarios para que con el tiempo se conviertan en adultos capaces de adaptarse bien a la vida.
Al tratar con niños de pañales, sigue siendo importante ver las cosas a través de los ojos de un niño. Por ejemplo, los padres nunca deberían pegar al niño simplemente porque su llanto les hace sentirse frustrados, pues el llanto y los sollozos son la manera natural de expresar sus necesidades una criatura recién nacida. Una vez fuera del amparo de la matriz de su madre, llorar a todo pulmón le permite expresar su opinión de manera bastante audible.
Déles estímulo y dirección; no sea exigente
Es conveniente animar a los niños a expresarse. Lo que dicen puede revelar problemas, y cuando un problema se comprende bien resulta mucho más fácil de resolver. Sin embargo, nuestra manera de responder a lo que dicen es tan importante como estimularles a que se expresen. Wendy Schuman, quien participa en la edición de la revista Parents, ofrece consejo en cuanto a cómo deberíamos intentar hablar a los niños: “Traducir la empatía en palabras [...] es la idea central que ha servido de base para una gran parte de los trabajos recientes relacionados con la comunicación entre padres e hijos. No obstante, la empatía por sí sola no es suficiente, sino que debe traducirse en lenguaje que manifieste tal empatía, lo cual no es algo que fluya instintivamente a los labios de la mayoría de los padres”.
En otras palabras, si un niño es irrespetuoso o ha hecho algo malo por lo que necesita corrección, deberíamos hacer todo lo posible para que nuestra actitud y tono de voz no refleje irritación o decepción. Por supuesto, esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero recuerde que el responder de manera áspera o despreciativa —como llamando al niño estúpido o diciéndole: “¿Acaso no puedes hacer nada bien?”— nunca hace que mejore una situación ya difícil.
Muchos padres han descubierto que manifestar empatía por medio de dar encomio, en especial antes de ofrecer consejo, da buen resultado. Esta es otra oportunidad en la que uno debe mirar a través de los ojos de un niño. Ya que la mayoría de los niños perciben en seguida cuándo el encomio obedece a un motivo oculto o cuándo no es sincero, debemos cerciorarnos de que los elogios sean sinceros y merecidos.
En su libro Between Parent and Child (Entre padres e hijos), el renombrado psicólogo infantil doctor Haim G. Ginott enfatiza que los padres deberían encomiar los logros del niño y no su persona. Por ejemplo, si su hijo hace una estantería para libros y se la enseña lleno de satisfacción, el que usted le diga algo como: ‘Esta estantería no solo es bonita sino que también es práctica’, fortalecerá la confianza del niño en sí mismo. ¿Por qué? Porque usted está encomiando su trabajo de manera que él ve que su encomio es realista. Sin embargo, es posible que si le dice: ‘Eres un buen carpintero’, no obtenga los mismos resultados ya que usted se ha centrado en él como persona.
El doctor Ginott hace la siguiente observación: “La mayoría de las personas creen que los elogios fortalecen la confianza del niño en sí mismo y le hacen sentir seguro, pero la verdad es que pueden ocasionar tensión y mal comportamiento [...]. Cuando los padres le dicen a un niño: ‘¡Qué buen chico eres!’, posiblemente no lo acepte porque el concepto que tiene de sí mismo es bastante diferente [...]. Los elogios no deberían girar en torno a los atributos que el niño tiene como persona, sino en torno a sus esfuerzos y logros [...]. La alabanza consta de dos partes: nuestras palabras y las deducciones del niño. Nuestras palabras deberían dejar claro que apreciamos el esfuerzo, el trabajo, los logros, la ayuda o la consideración del niño”.
Esta buena sugerencia sobre dar encomio está en armonía con el consejo inspirado que encontramos en Proverbios 3:27 sobre mostrar generosidad: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando esté a tu alcance el hacerlo”. (Versión Valera, revisión de 1977.)
La verdad es que, prescindiendo de lo bueno que sea el consejo o asesoramiento que recibamos mediante la página impresa, no hay manera de abreviar lo que algunos han denominado ‘programa de veinte años’ para criar a un hijo o una hija. La crianza de los hijos requiere paciencia, amor, comprensión y consideración. No obstante, algo que ayuda mucho a tener éxito en esa labor es aprender a ver y comprender el comportamiento del jovencito “a través de los ojos de un niño”.
“El hijo sabio es el que regocija a un padre”, escribió el sabio rey Salomón. (Proverbios 10:1.) Esperamos que una mejor comprensión de la manera de pensar y del punto de vista de su hijo le ayuden a sentir ese mismo regocijo.

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