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Diario de una criatura no nacida.

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¿Quién tiene la culpa de la prostitución infantil?

5.5.10

  Se calcula que, cada año, un millón de menores —mayormente niñas— son obligados a prostituirse o vendidos para ejercer la prostitución. Araya, que procede del sudeste asiático, recuerda lo que les sucedió a algunas de sus compañeras de clase. “Kulvadee se hizo prostituta con solo 13 años. Era una buena chica, pero su madre solía emborracharse y jugar al póquer y no le quedaba tiempo para cuidar de su hija. La madre de Kulvadee la incitó a ganar dinero saliendo con hombres, y al poco tiempo ya ejercía la prostitución.
  ”Sivun, otra alumna de mi clase, era del norte del país. Solo tenía 12 años cuando sus padres la enviaron a la capital para trabajar de prostituta. Tuvo que prostituirse durante dos años para saldar el contrato que habían firmado sus padres. Sivun y Kulvadee no son casos aislados: de las quince chicas de mi clase, cinco se hicieron prostitutas.”
  Hay millones de jóvenes como Sivun y Kulvadee. “La industria del sexo es un enorme mercado que se mantiene con su propio impulso —se lamenta Wassyla Tamzali, de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura)—. Vender a una muchacha de 14 años ha llegado a ser algo tan común, que resulta banal.” Y una vez vendidas como esclavas sexuales, a las jóvenes les resulta casi imposible redimir su precio de compra. Manju, cuyo padre la vendió cuando tenía 12 años, seguía debiendo 300 dólares después de siete años de prostitución. “No podía hacer nada, estaba atrapada”, explica la joven.
  Librarse del sida puede ser tan difícil para las muchachas como librarse de los proxenetas que las esclavizan. Una encuesta realizada en el sudeste asiático indicó que el 33% de las prostitutas menores de edad estaban infectadas con el virus del sida. Mientras prospere la industria de la prostitución —que mueve cinco mil millones de dólares—, estas muchachas seguirán sufriendo.
  ¿Quién tiene la culpa de algo tan horrendo? Obviamente, gran parte de la culpa recae en aquellos que compran o venden niñas para prostituirlas. Pero también son censurables los individuos despreciables que las utilizan para satisfacer su lascivia. Sin ellos, no existiría la prostitución infantil.
[Nota]
Se han cambiado los nombres.

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