La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

Previniendo accidentes a los niños

6.5.10

EL TIMBRE de la escuela primaria acababa de indicar que habían terminado unas clases y los corredores se llenaron de estudiantes. Un grupo de cuatro niñas se apresuró a bajar las escaleras en camino a sus siguientes clases.
Bárbara, de once años, era la última de ellas. Al llegar al último tramo de escaleras, jugando estiró el brazo hacia arriba para tocar las escaleras de arriba. Al saltar como lo hizo, perdió el equilibrio y cayó a plomo escaleras abajo, de cabeza. Quedó inconsciente por días. Al fin se determinó que se había hecho grave daño en el cerebro. ¡Qué terrible precio pagó por un acto tonto!
Por supuesto, no todos los niños bajan las escaleras corriendo precipitadamente, ni se meten en el tráfico persiguiendo pelotas, ni atraviesan las calles cuando las luces del semáforo les indican que esperen, ni todos van en bicicleta de manera temeraria. Muchos jovencitos pasan su niñez sin accidentes serios. Pero subsiste el hecho de que tan solo en los Estados Unidos cada año a cerca de diez millones de niños menores de quince años les suceden accidentes en la casa o cerca de ella.
¿Qué pueden hacer los padres para proteger a sus hijos y al mismo tiempo darles educación para que sepan protegerse ellos mismos? En un número anterior de ¡Despertad! se ofrecieron sugerencias relativas a bebés y a niñitos muy jóvenes. Ahora examinemos algunos aspectos más de la seguridad, especialmente pensando en niños de mayor edad.
Protección en los automóviles
Las muertes por vehículos motorizados dominan la mortalidad debida a accidentes entre los jovencitos en los Estados Unidos. Entre los cinco y los diez años de edad, la causa principal de muerte y daño es el automóvil, y muchos accidentes ocurren mientras los niños van de pasajeros.
Se podría evitar una buena cantidad de estos daños y muertes, o por lo menos reducir al mínimo el daño, con el acto sencillo de ajustarse un cinturón de seguridad o correa protectora que aguanta desde el hombro. Aunque se calcula que el usar cinturones de seguridad salva más de 5.000 vidas anualmente, muchos no prestan atención al consejo de usarlos. Como muchos dueños de autos, ¿olvida usted también usarlos o hacer que sus hijos los usen en viajes cortos? Se calcula que la mayoría de los accidentes acontecen dentro de un radio de dieciséis kilómetros de la casa. De modo que los que aguardan hasta hacer un viaje largo para usar los cinturones de seguridad quizás nunca tengan esa oportunidad.
A sumo grado la seguridad de los niños dependerá de usted, el conductor. ¿Ejerce usted precaución extra por la noche, cuando hay mal tiempo y durante las sumamente peligrosas horas del crepúsculo? ¿Se esmera usted por nunca conducir cuando está demasiado cansado, soñoliento, trastornado emocionalmente o después de ingerir alcohol o drogas?
También, ¿obedece usted todas las reglas del tránsito? Esto es importante, no solo para la seguridad de los niños, sino también porque ellos lo están observando a usted así como al paisaje. Si ellos ven que usted repetidas veces pasa las señales de alto, continuamente entra y sale de un carril a otro, acelera, sigue a otros autos muy de cerca o les cierra el paso a otros conductores, esto podría poner el cimiento para los propios hábitos malos de conducir de ellos más tarde. A los niños les impresiona muchísimo el ejemplo de los padres e imitan lo que ven.
Protección en la calle
A menudo los vehículos atropellan a los niños porque éstos atraviesan las calles cuando las luces del semáforo les indican que esperen o porque no miran por dónde van. Para cuando el niño tiene unos cinco años de edad se le puede enseñar a observar las leyes de tránsito. Debería aprender a atravesar apropiadamente las calles: Atravesar solo en la zona señalada para hacerlo; atravesar solo cuando tenga la luz verde, nunca cuando tenga la luz roja; y mirar a ambos lados antes de atravesar aunque se le indique que puede pasar, puesto que algunos conductores de autos quizás desobedezcan las señales de alto. Estas son cosas imprescindibles en su entrenamiento.
Después que se hayan repetido estas reglas varias veces, usted puede hacer una prueba para ver si él entiende. Quizás quiera hacerlo en forma de juego. Tomando la mano de su hijo, pudiera decir: “Ahora, Juanito, yo seré el niño y tú serás el papá. Tú me vas a llevar al otro lado de la calle y yo haré exactamente lo que tú hagas.” Esto debe estimular su sentido de responsabilidad y al mismo tiempo ayudarle a usted a determinar hasta qué grado obedece él las instrucciones de usted.
A los niños también se les tiene que hablar en cuanto a los peligros envueltos en lanzarse precipitadamente entre los autos estacionados buscando pelotas u otros juguetes. Se les debe prohibir jugar en calles que no estén apartadas con el propósito de jugar en ellas. Anímelos a jugar en las aceras, lejos del tráfico, y preferiblemente en lugares designados para ello.
Seguridad en las bicicletas
Quizás algunos niños observen otras leyes del tránsito, pero se descuiden cuando van en bicicleta. Cuando un muchacho tiene la suficiente edad para poseer una bicicleta, debe aprender que el montarla trae responsabilidades. No se le debe permitir que viaje en el tráfico hasta que haya aprendido a mantener el equilibrio, usando los manubrios, los pedales y los frenos, y luego solo después que haya aprendido a obedecer las señales de tránsito.
Grabe en él los peligros envueltos en zigzaguear en medio del tráfico, en ir sin poner los pies en los pedales, y el dejarse remolcar agarrándose de autobuses, camiones y automóviles. Si se le sorprende haciendo tales cosas, quizás usted le retirare su permiso de montar en bicicleta hasta que muestre estar dispuesto a hacerlo aceptando responsabilidad.
Seguridad en el agua
A los niños se les debe enseñar a respetar el agua, y mientras más jóvenes mejor. ¿Saben nadar sus hijos? Casi todos los niños deben aprender a nadar para su propia protección. Se les puede enseñar esto, como se hace con muchos, aun antes de que entren en la escuela. Y además, el nadar es un deporte saludable.
Y aunque un niño aprenda a nadar bien, se le debe enseñar a nunca nadar solo en una piscina, un lago u otro cuerpo de agua o cuando amenace una tormenta. Cuando estén en la playa, los niños deben nadar donde haya salvavidas.
Una manera en que los padres pueden contribuir a la seguridad de sus hijos es no permitiéndoles depender enteramente de juguetes inflados y otras materias plásticas para permanecer a flote en el agua, especialmente si no pueden nadar. No se les debe permitir usar éstos en agua profunda. Los niños se divierten mucho con ellos, pero cualquier artefacto de hechura humana puede fallar. De modo que la clave es precaución cuando un niño está en el agua o cerca de ella.
Papel de la disciplina en la protección
Cuando los niños son de edad escolar, se les debe advertir que no deben seguir a otros niños de los cuales ellos sepan que son descuidados. Los muchachos, más que las muchachas, tienen que vigilar la tendencia hacia el comportarse atrevidamente cuando son aguijoneados por otros. Muchos muchachos actúan con sensatez cuando están por sí solos, pero cuando compañeros de juego los desafían o retan, descartan la precaución. Enséñeles a comprender que cuando otros los aguijonean a prácticas inseguras, ellos son los que posiblemente salgan lastimados, no los instigadores. Esto requiere buena disciplina.
Cuando la disciplina necesaria se aplica como parte del proceso de aprender y se administra de manera firme, pero amorosa, es una fuerza poderosa en la vida de los niños. Reciben bien la firmeza y los límites impuestos a su comportamiento, especialmente cuando está envuelta su seguridad. ¿Es usted firme cuando se necesita? ¿Dice usted en serio lo que dice la primera vez? Cuando usted le dice a un niño que haga algo, o no lo haga, sus palabras tienen que ser seguidas con acciones si quiere que el niño entienda que usted habla en serio. Entonces sus palabras realmente gobernarán sus acciones.
Sin embargo, hay ocasiones en que aun los niños dóciles se hacen rebeldes. Quizás no obedezcan aunque esté envuelta su seguridad. De modo que es apropiado castigar. Al administrarse el castigo, no debe administrarse en un arranque de cólera, sino de manera calmada y razonable. Al niño se le debe decir por qué se le castiga. La forma de castigo puede variar según el niño. Para algunos, el simplemente no mostrarles afecto o el negarles un privilegio por un tiempo produce resultados. Para muchos, el aislarlos es eficaz, puesto que la mayoría de los niños no quiere que se les excluya de las actividades de la familia o se les aísle de sus compañeros de juego. Para otros, el dolor físico, una zurra, es el idioma que entienden mejor. Pero prescindiendo del método, el castigo debe ser consistente y apoyado por ambos padres.
Una de las mejores maneras de impedir accidentes es que los padres mismos sean disciplinados en cuanto a ello. Muchos accidentes resultan de las condiciones que existen en el mismo hogar, condiciones de las cuales los padres son responsables. De modo que los padres deben estar alerta en cuanto a evitar accidentes, aceptando esto como una obligación.
Para demostrar la necesidad de que los padres tomen la delantera en descubrir situaciones peligrosas en el hogar, hagamos una gira imaginaria. Estaremos interesados únicamente en el grado de seguridad que hay en el hogar desde el punto de vista de que viven niños allí y lo que se puede hacer para impedir accidentes.
Seguridad fuera de la casa
Sin embargo, antes de entrar demos un vistazo al exterior. Observamos algunos papeles, botellas de refrescos y otra basura enfrente de la casa. Sin importar quién haya puesto aquello allí, crea un peligro. Un niño que corra a casa desde la escuela o salga corriendo para jugar puede tropezar con estas cosas y lastimarse. De modo que la zona alrededor de la casa debe estar limpia de desechos.
Antes de continuar alrededor de la casa, detengámonos en el garaje por unos minutos. Algunos solo son garajes de nombre. El garaje realmente es armario para diversos artículos además del auto mismo. ¿Qué hay acerca de su garaje? ¿Se puede andar sobre el piso con seguridad, o está lleno de clavos, herramientas desechadas, tornillos, gatos y cosas semejantes? Estos representan un peligro para los niños, que pueden tropezar con ellos o cortarse con ellos. ¡Y es muy posible que algunos de estos artículos vayan a dar a la boca del pequeñuelo que empieza a caminar! Todos ellos deben guardarse con llave en una caja de herramientas o desecharse.
Al continuar nuestra gira a la parte de atrás de la casa, vemos un columpio. Sin duda los niños pasan muchas horas felices allí. Pero, ¿se inspecciona éste a menudo? ¿Determina usted si el equipo con el que juegan es seguro antes de que lo usen?
Regresando al frente de la casa, notamos que un niñito juega en la entrada para los automóviles. ¿Examina usted siempre su entrada para automóviles para ver si está despejada antes de poner en marcha su auto? A muchos niños se les lastima y hasta mata debido a que no se hace esto.
Seguridad interior
Ahora entremos en la casa. Notamos la escalera que lleva al segundo piso. Hay luz adecuada aquí y todo parece suministrar seguridad. Hay una reja en la parte superior de la escalera para impedir que el pequeñuelo que empieza a caminar se venga escaleras abajo. Notamos que los escalones son fuertes y suministran seguridad. La barandilla es firme y la alfombra está en buenas condiciones. Incidentalmente, daremos un vistazo en cada habitación para ver si los tapetes, si hay algunos, están prendidos con tachuelas o son a prueba de deslizamiento.
Puesto que tantos accidentes suceden en la cocina, entremos en ella antes de subir a la planta alta. ¿Se asegura la mamá de la casa de que, mientras está cocinando, las asas de las ollas que están en la estufa estén hacia la pared, para impedir que los niñitos se estiren y halen las cosas calientes y se las echen encima? ¿Y se encarga de que después de usar diversos utensilios de cocina como cuchillos, afiladores, rebanadoras y otros instrumentos que son peligrosos, se coloquen fuera del alcance de los niñitos? Cuando no se están usando, éstos deben guardarse en un lugar seguro.
¿Qué hay de la sala? ¿Tienen base firme las lámparas y están sujetos al piso los cordones? ¿Tienen demasiada cera y están resbalosos los pisos? ¿Se asegura usted de que todas las tomas eléctricas estén tapadas con cubiertas de plástico cuando no se usan para que los niños no puedan introducir cosas en ellas?
Ahora que hemos examinado algunas de las cosas en la planta baja, veamos qué hay en la planta alta. Al entrar en un cuarto, notamos inmediatamente algo: Se dejó una bolsa grande de plástico encima de una silla. ¿Por qué es peligroso esto? Jugando, un jovencito quizás meta la cabeza dentro de la bolsa de plástico y después no pueda quitársela, de modo que quizás se vea privado de su abastecimiento de aire. Pero también notamos cosas buenas. Por ejemplo, la ventana se abrió de arriba para abajo en vez de abajo para arriba, puesto que no hay reja en la ventana. Esto impide que los niños se caigan.
El baño es lo siguiente en nuestra lista. Aquí notamos que hay una estera de hule a prueba de deslizamiento en la tina de baño y que el botiquín está cerrado con llave, lo cual es excelente. Pero, ¡mire!... ¡hay una hoja de afeitar en el cesto de los papeles y desechos, lista para que un niño juegue con ella! Quizás el padre la tiró después de afeitarse. No debe dejarse la hoja dentro del alcance fácil de los niños que quizás no sepan lo peligrosa que es.
Pudiéramos continuar nuestro recorrido y sin duda todavía descubrir otras condiciones peligrosas, porque acechan en todo hogar. Y hablando de hacer una gira por la casa para ver si hay seguridad, ¿por qué no hace usted exactamente esto? ¿Por qué no aparta tiempo para examinar toda la casa para que no haya condiciones peligrosas? Usted hasta podría hacer un juego de ello con los niños, viendo quién puede hallar peligros que haya que corregir.
Las familias que practican la prevención de accidentes tendrán menos tragedias en su vida. Como se ha dicho: “Más vale prevenir que remediar.” ¡Cuán cierto es eso cuando está envuelta la vida de un niño!

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