La Violencia contra los Niños

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Diario de una criatura no nacida.

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Presten a sus hijos la atención que necesitan

6.5.10

¿TENÍA el Hijo de Dios tiempo para los niños? Parece que algunos de sus discípulos creían que no, pues en cierta ocasión procuraron impedir que los pequeños se acercaran a él. “Dejen que los niñitos vengan a mí; no traten de detenerlos”, dijo Jesús, y acto seguido reunió a un grupo de niños y se puso a hablarles (Marcos 10:13-16). De este modo, mostró que estaba dispuesto a prestar atención a los más pequeños. ¿Cómo pueden los padres de hoy día imitar su ejemplo? Siendo buenos maestros y pasando tiempo con sus hijos.
Claro está, dado que los padres responsables buscan el bienestar de sus hijos, no los maltratan. Es más, podría decirse que lo “natural” es que los traten con respeto y consideración. Sin embargo, la Biblia advirtió que en nuestros días muchas personas carecerían de “cariño natural” (2 Timoteo 3:1-3). Y para quienes son responsables y se interesan amorosamente por sus hijos, siempre hay algo nuevo que aprender. Tales padres agradecerán, por lo tanto, que se les recuerden los siguientes principios bíblicos.
Enseñar sin irritar
El eminente profesor y psiquiatra Robert Coles dijo en cierta ocasión: “El niño cuenta con un sentido moral interno en desarrollo. Pienso que Dios lo creó con esa necesidad acuciante de guía ética”. Ahora bien, ¿quién tiene que satisfacer esa hambre y sed de orientación moral?
En Efesios 6:4, las Escrituras exhortan: “Ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová”. ¿Se ha dado cuenta de que el texto coloca sobre el varón la responsabilidad de inculcar en sus hijos el amor a Dios y un profundo aprecio por las normas divinas? En el versículo 1 del capítulo 6 de Efesios, el apóstol Pablo se refiere tanto al padre como a la madre cuando exhorta a los hijos a ser “obedientes a sus padres”.
Por supuesto, cuando falta el padre, la madre debe asumir tal labor. Muchas madres solas han logrado criar a sus hijos en la disciplina y regulación mental de Jehová Dios. No obstante, si la madre se casa, el esposo cristiano tiene que tomar la iniciativa. Por su parte, la madre debería seguir de buen grado la guía de su esposo en la enseñanza y disciplina de los niños.
Ahora bien, ¿cómo disciplinar y enseñar a los hijos sin ‘irritarlos’? No hay una fórmula secreta, puesto que cada niño es diferente. Pero los padres deben pensar bien cómo administrarán la disciplina para que esta siempre demuestre amor y respeto por los hijos. Curiosamente, la idea de no irritarlos se repite en Colosenses 3:21, donde se advierte a los padres: “No estén exasperando a sus hijos, para que ellos no se descorazonen”.
Algunos progenitores gritan a sus hijos, lo cual sin duda exaspera a los pequeños. No obstante, la Biblia nos hace la siguiente recomendación: “Que se quiten toda amargura maliciosa y cólera e ira y gritería y habla injuriosa” (Efesios 4:31). Además, dice que “el esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos” (2 Timoteo 2:24).
Dedíqueles tiempo
Prestar a sus hijos la atención que necesitan también implica estar dispuesto a sacrificar algunos placeres y poner a un lado su conveniencia personal por el bien de ellos. La Palabra de Dios declara: “Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6, 7).
En la actualidad, las obligaciones económicas cada vez exigen más de los padres, por lo que son muy pocos los que pueden pasar todo el día con sus hijos. Aun así, Deuteronomio recalca que los padres ‘tienen’ que encontrar tiempo para sus pequeños. Es verdad que habrá que organizarse bien y sacrificar algunas cosas, pero los hijos necesitan esa atención.
Piense en la conclusión a la que llegaron los autores de un estudio realizado entre más de doce mil adolescentes: “Un fuerte vínculo emocional con su progenitor es la mejor garantía de que el adolescente gozará de buena salud y evitará conductas peligrosas”. En efecto, los niños necesitan la atención de sus padres. Una madre preguntó a sus cuatro hijos: “Si pudieran tener cualquier cosa que desearan, ¿qué pedirían?”. Todos respondieron: “Más tiempo con mamá y papá”.
Así pues, ser progenitores responsables implica asegurarse de cubrir las necesidades de los hijos, como las de recibir educación espiritual y disfrutar de una amistad estrecha con sus padres. Supone ayudarlos a convertirse en adultos competentes, respetables y honrados que traten con bondad a su prójimo y traigan gloria a su Creador (1 Samuel 2:26). En efecto, los padres responsables enseñan y disciplinan a sus hijos de forma piadosa.
[Nota]
Pablo emplea aquí la palabra griega go·néusin, derivada de go·néus, que significa “progenitor o progenitora”. Pero el término griego empleado en el versículo 4 es pa·téres, que se refiere a los “padres” varones.

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