La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

¿Por qué va en aumento?

5.5.10

¿SABÍA usted que el tráfico de seres humanos es el tercer negocio más lucrativo del mundo, solo superado por el tráfico de drogas y el de armas? Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, hay un aumento constante en todas las formas de prostitución.
En cierto país latinoamericano en el que la prostitución es ilegal, una comisión parlamentaria de investigación informó que hay más de quinientas mil niñas que se prostituyen.
En otro país, unos trescientos mil menores ejercen la prostitución en la calle, especialmente en los barrios donde hay tráfico de drogas.
Según algunos informes, en Asia se prostituye a un millón de jovencitas en condiciones semejantes a la esclavitud. Algunas naciones tienen la reputación de ser la meca de la prostitución infantil y el turismo sexual.
Debido a la alta incidencia de enfermedades de transmisión sexual, como el sida, los clientes están dispuestos a pagar precios mucho más altos por los niños, quienes tienen más probabilidades de ser vírgenes y por tanto de no haberse contagiado. “El temor al sida ha llevado a los hombres a buscar muchachas y muchachos cada vez más jóvenes, situación que agrava el problema”, explica Luíza Nagib Eluf, del Ministerio de Justicia de Brasil. También dijo: “La explotación sexual de niñas y adolescentes es el problema social más grave de las mujeres pobres de Brasil”.
La pobreza y la prostitución infantil
La prostitución infantil se alimenta de la miseria y la pobreza. Según cierta representante del gobierno, la explotación y la prostitución de niñas en su país están “claramente vinculadas a la desintegración familiar y son fruto de la miseria y del hambre”. Algunos padres afirman que la pobreza les ha obligado a prostituir a sus hijos. A su vez, los niños de la calle recurren a la prostitución porque la consideran el único medio de subsistencia.
El periódico O Estado de S. Paulo explica que una joven que termina como prostituta en ocasiones empieza uniéndose a una banda. A fin de conseguir comida, quizá robe y, al principio, venda su cuerpo esporádicamente. Después comienza a vivir de la prostitución.
A veces se envía a las adolescentes al extranjero para trabajar de prostitutas. “Las cantidades de dinero que las prostitutas emigradas envían a sus países de origen son considerables, dada la situación y la pobreza de algunos Estados de Asia y de África —informa Fuentes UNESCO—. Pero los ciudadanos de los países ricos también son responsables de la explotación sexual en los países pobres: se van al extranjero a ‘alquilar los servicios’ de jóvenes y niños.”
La revista Time menciona los peligros a los que se exponen las niñas que ejercen la prostitución en las calles de una ciudad latinoamericana: “Algunas de las prostitutas solo tienen 12 años y suelen provenir de familias desintegradas. De día duermen en cualquier lugar que encuentren, y por la noche se pasean por las discotecas que frecuentan los marineros”.
Bajo la influencia de las drogas, una joven prostituta puede verse sometida a vejaciones a las que normalmente jamás accedería. Por ejemplo, según la revista Veja, la policía encontró 92 cintas de vídeo en las que un médico había grabado los horripilantes suplicios a los que sometió a más de cincuenta mujeres, algunas menores de edad.
Pese a esta inhumana realidad, una joven prostituta dijo: “Si consiguiera un empleo, no ganaría ni para comer, porque no tengo profesión. Mi familia lo sabe todo, y yo no quiero dejar esta vida. Mi cuerpo me pertenece, y hago con él lo que quiero”.
Inicialmente, sin embargo, estas jóvenes no tenían la intención de prostituirse. De acuerdo con cierta trabajadora social, muchas prostitutas jóvenes “desean casarse” y sueñan con su “príncipe azul”. Aunque existen muchas situaciones complejas que las llevan a adoptar este estilo de vida, una investigadora afirma: “Lo más aterrador es que la mayor parte de ellas fueron violadas en sus propias casas”.
¿Acabará algún día la prostitución infantil?
Con todo, hay esperanza para estos niños desdichados. Prostitutas de todas las edades han cambiado de vida (véase el recuadro “Se puede cambiar”, de la pág. 7). La Palabra de Dios, la Biblia, ha ayudado a millones de personas de todo el mundo a ser buenos vecinos y a ser fieles en sus relaciones familiares. Con respecto a individuos que habían sido fornicadores, adúlteros, ladrones, personas dominadas por la avidez y borrachos, leemos: “Eso era lo que algunos de ustedes eran. Pero ustedes han sido lavados, pero ustedes han sido santificados, pero ustedes han sido declarados justos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con el espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:9-11).
Al igual que en tiempos bíblicos, hoy día hay personas que están efectuando cambios para mejorar. Pese a todo, hace falta mucho más para contener la marea de la explotación sexual. Algunos gobiernos y organizaciones luchan contra el turismo sexual y la prostitución infantil, pero, siendo realistas, poco puede hacer el hombre por eliminar la miseria y la pobreza. Los legisladores no pueden erradicar los pensamientos y las actitudes que son la raíz de la inmoralidad.
Ahora bien, la solución a todos estos problemas no está en manos de un gobierno humano, sino, más bien, en otro tipo de gobierno: el Reino de Dios. El siguiente artículo lo explica.
[Comentario de la página 6]
La pobreza suele contribuir a la prostitución infantil
[Recuadro de la página 6]
Un alto precio
  Daisy tenía seis años cuando uno de sus hermanos abusó sexualmente de ella. Debido a esto, se fue a vivir con su hermano mayor hasta que a los 14 años comenzó a trabajar en un club nocturno. Después de unos días cayó enferma, y cuando se recuperó, los dueños le dijeron que ahora tenía una deuda con ellos, y la obligaron a prostituirse. Un año después, aún no había saldado la deuda, y parecía que jamás se libraría de ella. Pero un marinero liquidó el importe pendiente y se la llevó a otra ciudad, donde la trató como a una esclava. Ella lo abandonó y posteriormente vivió tres años con otro hombre, después de lo cual se casaron. Debido a los muchos y graves problemas maritales que tenía, trató de suicidarse en tres ocasiones.
  Con el tiempo, tanto ella como su esposo empezaron a estudiar la Biblia. Pero Daisy se sentía indigna de ser testigo de Jehová. Cuando se le mostró con la Biblia que Jehová Dios acepta a todo el que hace los cambios necesarios, dedicó su vida a Él. Sin embargo, aunque Daisy se esforzaba mucho por hacer las cosas bien, no le parecía que fuera suficiente, lo que la sumía en depresiones. Afortunadamente, ha aceptado ayuda para mantener el equilibrio emocional y superar los traumas ocasionados por el abuso sexual y su vida de prostitución.
[Recuadro de la página 7]
Se puede cambiar
  Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, se compadeció de las personas afligidas y pecadoras. Entendía que las prostitutas, prescindiendo de su edad, podían cambiar de vida. Incluso dijo a los guías religiosos: “En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras van delante de ustedes al reino de Dios” (Mateo 21:31). Aunque despreciadas por la vida que llevaban, a tales personas de buen corazón se les extendió perdón por su fe en el Hijo de Dios. Las prostitutas arrepentidas estuvieron dispuestas a dejar su modo de vida para recibir las bendiciones del Reino de Dios, viviendo a partir de ese momento de acuerdo con las normas justas de Dios. Hoy día también hay personas de toda clase que aceptan la verdad de la Biblia y cambian de vida.
  Fíjese en lo que ocurrió con María, Carina, y Estela, mencionadas en el primer artículo. María no solo tuvo que resistir la presión de su madre para que siguiera ejerciendo la prostitución, sino que tuvo que luchar para dejar la droga. Ella explica: “Caí en la drogadicción para ahogar mis sentimientos de inutilidad por llevar una vida de prostitución”. María relata cómo la recibieron en la congregación cristiana de los testigos de Jehová: “Me impresionó el amor de la congregación. Todos, desde los niños hasta los adultos, me trataban con respeto. Observé que los hombres casados eran fieles a sus esposas. Estoy muy contenta de que me acepten como amiga”.
  Cuando tenía 17 años, Carina recibió la visita de los testigos de Jehová y comenzó a estudiar la Biblia, aunque por un tiempo siguió ejerciendo la prostitución. Pero poco a poco empezó a valorar las verdades bíblicas. Así que decidió mudarse a una ciudad lejana y allí se hizo testigo de Jehová.
  Estela, que de muy joven ya se prostituía, participaba en juergas y bebía, también se interesó en la Biblia, aunque estaba convencida de que Dios nunca la perdonaría. Sin embargo, con el tiempo entendió que Jehová Dios sí perdona a los arrepentidos. Ahora que forma parte de la congregación cristiana, está casada y tiene tres hijos, Estela dice: “Estoy muy contenta y agradecida a Jehová por haberme sacado del fango y haberme aceptado en su organización limpia”.
  Estos relatos apoyan la afirmación bíblica de que la voluntad de Dios es que “hombres [y mujeres] de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad” (1 Timoteo 2:4).
Los jóvenes que se prostituyen caen con frecuencia en la drogadicción
[Reconocimiento de la página 5]
© Jan Banning/Panos Pictures, 1997

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