La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

Nuevas formas de maltrato infantil: entre iguales

5.5.10


3 de mayo de 2010.- Maltratar a las personas más débiles, mujeres y niños, ha sido una constante en la historia de la humanidad. Los niños han sido maltratados, en todas sus formas, abuso físico, sexual, abandono, desprecio y esclavitud, tanto de forma abierta, pública, como encubierta, privada. El maltrato adopta formas atroces y violentas o formas sutiles, ocultas, bajo aparente protección y, esto ha sucedido en todas las culturas y civilizaciones, al menos a lo largo de los últimos 20 siglos.

En los últimos años están apareciendo en las sociedades occidentales nuevas formas sutiles de malos tratos. Los niños con carencia afectiva pero con abundancia de regalos, la fabricación de niños perfectos o genios que no pueden desarrollar su madurez ni independencia. Los excesivamente independientes porque viven solos con su llave para abrir su apartamento. Los niños sometidos a entrenamientos educativos agotadores, que les impide el juego, imprescindible para la vida y para el aprendizaje. El acoso escolar y el maltrato entre iguales representan una nueva forma de abuso desconocido hasta ahora en su frecuencia y crueldad.

Aunque el abuso físico o psicológico entre escolares ha existido desde siempre, seguramente desde que la escuela existe, no ha sido reconocido como problema sanitario y educativo hasta recientemente. Se denomina también 'bulling' (bully significa matón, bravucón).

Consiste en un comportamiento prolongado de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresividad física de unos niños hacia otros. El maltrato entre iguales transcurre desde la intimidación psicológica que intenta producir daño, destrucción, contrariar o humillar al otro, hasta el verdadero abuso y maltrato físico en forma de golpes y palizas, que por lo reiterado convierten a la víctima en un niño que sufre crónicamente, a veces durante años, sin encontrar la forma de escapar al maltrato. Esto no es solo un problema escolar, también tiene repercusión sobre la salud, la autoestima y el rendimiento escolar.

Las víctimas padecen estrés crónico y ansiedad, conformándose así una personalidad insegura con riesgo de desarrollar patologías como neurosis, histeria y depresión. Incluso pueden darse intentos de suicidio en las situaciones de cronicidad en el insulto y los ataques continuados. Esto sucede especialmente cuando las agresiones físicas son colectivas y repetidas y con el consentimiento de los observadores y la inactividad de los adultos responsables de la educación. En estos casos, los niños no encuentran salida a esta sistemática persecución que les deprime.

Tanto los agresores como las víctimas pueden ser de ambos sexos, razas o etnias. Aparecen en escuelas públicas y privadas, zona rural o urbana. La violencia física directa es más frecuente en los chicos y la psicológica, acoso relacional y verbal en las chicas.

Aunque la víctima puede ser cualquier persona, sucede más frecuentemente entre siete y 11 años, algunos rasgos pueden desencadenar el maltrato, tales como la talla alta o baja, llevar gafas, hacer gesticulación, la presencia de tics nerviosos, ser grueso o el color de la piel o el pelo.

Si observas esta forma de maltrato porque tu hijo es víctima o agresor, no lo consientas. Comunícalo a los profesores y a la dirección del colegio y si persistiera, o no te hicieran caso, haz una denuncia formal ante los servicios sociales de la comunidad o la policía. Cuando tu hijo es víctima está viviendo un verdadero infierno, pero cuando es agresor o participa en la misma, está iniciando el camino hacia la inadaptación social y quizás a la delincuencia.

Juan Casado es jefe de Servicio del Hospital Infantil del Niño Jesús y profesor de pediatría de la Universidad Autónoma de Madrid.

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