La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

Niños raptados por sus padres

5.5.10

TRAS años de aguantar fuertes palizas y maltrato emocional severo a manos de su esposo, quien finalmente la abandonó por otra mujer, Cheryl solicitó el divorcio. Una vez conseguida la custodia legal de sus hijos, empezó a rehacer su vida, y poco a poco se restableció la calma... hasta un día en que sonó el teléfono. Era su ex esposo. “Si quieres ver de nuevo a tus hijos, tendrás que volver a casarte conmigo”, le dijo. Al concluir el mes de visita de los niños en el país nativo de su padre, este les impidió regresar con su madre, lo que constituyó un secuestro.
Destrozada, Cheryl dirigió una instancia al Ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, pero no halló ninguna vía legal para recuperar a sus hijos. Los sentimientos de total desesperación que había experimentado durante los años de golpizas continuas volvieron a aflorar. “Es casi lo mismo —explica—. No ves cómo acabar con el problema.”
“Violencia psicológica”
El rapto de niños por parte de los padres se ha denominado “un acto grave de violencia psicológica” perpetrado contra un progenitor y su hijo. Carolyn Zogg, directora ejecutiva de Child Find of America, Inc., dijo respecto a tales raptores: “Muchos de los padres que hacen esto buscan desquitarse, y se desquitan de la peor forma posible y en el terreno más vulnerable. Se trata del terreno más próximo al [progenitor que tiene la custodia]: su tesoro, sus hijos. [...] No están pensando en el niño, sino en sí mismos y en la revancha, en la venganza”.
El rapto de un menor no solo produce sentimientos de cólera, pérdida, desesperación y angustia en el padre o la madre, sino que casi invariablemente perjudica de algún modo el bienestar emocional del niño. En algunos casos, este se ve obligado a huir de acá para allá, sin poder forjar amistades estrechas y escuchando mentiras e informaciones distorsionadas sobre el otro progenitor. La experiencia puede causar un gran número de trastornos, como enuresis nocturna, insomnio, afecto o dependencia excesivos, temor a las ventanas y puertas, y pánico. Hasta en los niños más crecidos puede producir pesar y furia.
En Estados Unidos, todos los años más de trescientos cincuenta mil padres se llevan a un hijo suyo incumpliendo la sentencia sobre la custodia, o no lo devuelven en el momento designado. En más de cien mil de estos casos, un familiar esconde al niño para que el padre o la madre nunca lo encuentre. A algunos niños los sacan del estado e incluso del país.
Otras razones
¿Está siempre motivado el rapto de los hijos por el deseo de reconciliación o un espíritu vengativo? Michael Knipfing, de Child Find, explica que algunos padres temen perder la batalla de la custodia con su ex cónyuge, y, “llevados por tal temor, toman una acción preventiva”. O cuando se ha definido la custodia y uno de los progenitores niega reiteradamente al otro su derecho de visitar a los niños, este llega a frustrarse. Knipfing indica: “Si quieres a tu hijo y no se te permite verlo, tiendes a pensar que no te queda más remedio que agarrarlo y salir corriendo”.
También dice que ‘la mayoría de la gente no se da cuenta de las implicaciones de secuestrar a un niño. No comprenden que les resultará difícil encontrar trabajo. Hay órdenes de detención contra ellos. Creen que se trata de un problema personal entre ellos y su ex pareja, y no se dan cuenta de que la policía ha intervenido en el asunto. Ahora necesitan dos abogados en lugar de uno, porque se enfrentan a una acusación criminal y al litigio civil de la custodia’.
Algunos padres pudieran sospechar que su ex pareja maltrata a su hijo. Si el sistema judicial no actúa con prontitud, el desesperado padre o madre tal vez tome acción sin importarle las consecuencias. Esto fue lo que ocurrió en el caso de Hilary Morgan, de 5 años de edad. Un psiquiatra infantil aconsejó la suspensión de los encuentros entre ella y su padre, pues las pruebas de maltrato eran “claras y contundentes”. El tribunal, en cambio, decidió que las pruebas eran inciertas y que el padre podía seguir visitándola sin vigilancia. La Dra. Elizabeth Morgan, madre de Hilary, escondió a su hija, traspasando así el dictamen judicial. Estos padres que raptan a sus hijos y huyen con ellos en busca de protección cuentan con mucho apoyo público.
En el caso de Elizabeth Morgan, ella perdió a sus pacientes, estuvo más de dos años encarcelada y acumuló una deuda total de más de 1.500.000 dólares en gastos médicos y judiciales. La Dra. Morgan declaró a U.S.News & World Report: “Según los especialistas, a estas alturas mi hija estaría trastornada de por vida si yo no hubiera puesto fin a los maltratos. [...] Tuve que hacer lo que el tribunal no quiso: salvar a mi hija”.
El siguiente comentario de los investigadores G. Greif y R. Hegar con relación a los secuestros efectuados por los padres es muy certero: “Son casos sumamente complejos que, como un estanque profundo, parecen algo diferentes dependiendo del ángulo desde donde los contemplemos; cada vez que te quedas mirando al agua, ves algo nuevo”. (When Parents Kidnap—The Families Behind the Headlines [Cuando los padres son los secuestradores. Las familias tras los titulares].)
Aparte de los menores raptados por los padres o por extraños, hay millones más de niños desaparecidos en todo el mundo: los que son echados de su casa y los que huyen de ella. ¿Quiénes son, y qué les ocurre?
[Nota a pie de página]
Hemos cambiado el nombre.

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