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La paradoja laboral

6.5.10

“¡Trabajo, trabajo! Qué delicia saber que aún nos quedan las mejores obras por realizar.” Katherine Mansfield, escritora (1888-1923).
¿COMPARTE usted el concepto idealista que comunica la declaración anterior? ¿Qué opina del trabajo? ¿Le parece que se trata de un largo y oscuro túnel que va de un relajante fin de semana a otro? ¿O le apasiona tanto que raya en la adicción?
Casi todo el mundo dedica gran parte del día al trabajo. De hecho, este llega a determinar dónde vivimos y qué estilo de vida llevamos. Desde el inicio de la edad adulta hasta la jubilación, la gente se da cuenta de que su vida gira principalmente en torno al trabajo. Hay quienes obtienen gran satisfacción personal de él, otros lo valoran según la paga o el prestigio que les reporta, y aun otros lo consideran un mero pasatiempo o incluso una pérdida de tiempo.
Unos trabajan para vivir, otros viven para trabajar y a otros los mata el trabajo. Según un informe reciente de las Naciones Unidas, el trabajo causa más angustia y más muertos “que las guerras o las drogas y las bebidas alcohólicas juntas”. El rotativo londinense The Guardian comentó al respecto: “Cada año mueren debido a accidentes o a enfermedades laborales más de dos millones de personas [...]. La exposición al polvo, a las sustancias químicas, al ruido y a la radiación provoca cáncer, afecciones cardíacas y derrames cerebrales”. Otras dos espantosas realidades del mundo laboral de hoy son el trabajo infantil y la esclavitud.
Además, existe también lo que el psicólogo Steven Berglas llama “el síndrome de la supernova apagada”. Con esta denominación describe a la persona diligente que ha alcanzado la cúspide de su carrera y que ahora se encuentra en “constante temor, angustia, abatimiento o depresión porque se ve atrapada en un empleo o una profesión de la cual no puede escapar ni obtener gratificación emocional”.
Diferencias entre el trabajador diligente y el adicto al trabajo
En un mundo en el que se trabaja muchas horas, conviene distinguir entre empleados diligentes y adictos al trabajo. Estos ven su trabajo como un refugio en un mundo peligroso e impredecible, mientras que aquellos lo consideran una obligación ineludible con la que a veces se sienten realizados. Los adictos permiten que su profesión invada todo aspecto de su vida, mientras que los trabajadores diligentes saben cuándo apagar la computadora, desconectarse mentalmente y celebrar con los suyos su aniversario de boda, por ejemplo. Quienes están obsesionados con su trabajo se sienten recompensados dedicándole muchas horas, lo que les proporciona altos niveles de adrenalina. No sucede así con los del otro grupo.
La diferencia entre estos dos grupos se desvanece cada vez más, pues la sociedad moderna glorifica las largas jornadas laborales. Con la aparición del módem, los teléfonos móviles y los buscapersonas, apenas se distingue el hogar del lugar de trabajo. Ahora que cualquier sitio puede convertirse en una oficina y se puede trabajar a cualquier hora, hay quienes se matan trabajando.
¿Cómo reacciona la gente ante esta actitud tan nociva? Los sociólogos han notado que entre las personas sobrecargadas y estresadas existe cierta propensión a mezclar la espiritualidad y el empleo, es decir, a combinar la vida profesional con la religiosa. El periódico San Francisco Examiner declaró que “fundir la espiritualidad y el trabajo se ha convertido en un fenómeno público”.
Un informe reciente dijo sobre Silicon Valley —la meca estadounidense de la tecnología—: “Los espacios libres en los estacionamientos de las empresas aumentan por los continuos despidos, en tanto que escasean en los lugares donde se imparten cursos bíblicos nocturnos”. Sin entrar a analizar esta tendencia, lo cierto es que por todo el mundo numerosas personas han permitido que la Biblia moldee su concepto sobre el trabajo, lo cual las ha ayudado a adoptar una actitud más equilibrada ante la vida.
¿Cómo puede la Biblia contribuir a que equilibremos nuestro punto de vista sobre el trabajo? ¿Existen principios bíblicos que puedan ayudarnos a superar los retos laborales a los que nos enfrentamos? Se abordarán estas cuestiones en el siguiente artículo.

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