La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

El abuso sexual de menores... ‘¿quién haría semejante cosa?’

5.5.10

LA MAYORÍA de los padres no darían la contestación correcta a esta pregunta. Cuando pensamos sobre el abuso sexual, la mayoría de nosotros probablemente nos imaginemos a alguien desconocido y raro que se descubre ante los niños o que los persuade con engaño para que suban a un automóvil o lo acompañen a una arboleda. También se ha dado publicidad respecto a grupos que atraen con engaño a los niños con el fin de aprovecharse de ellos al usarlos para la pornografía o la prostitución infantil. Tales cosas sí suceden, pero esta clase de gente está muy lejos de ser el tipo común de personas que cometen actos de abuso sexual de menores. De modo que, ¿quiénes son los que generalmente cometen tal abuso?
Sue fue víctima de un hombre que dirigía cierto grupo en una iglesia. Él dirigía un club de jóvenes, y todo el mundo concordaba en que él era una persona agradable. Pero abusó sexualmente de Sue y otras jóvenes. Otra joven escribió a una columna de consulta de cierto periódico y dijo que su tío favorito acostumbraba sentarla en la falda de él para hacerle caricias indecorosas. Cierto hombre recuerda que, cuando era niño, el hijo mayor de cierta familia muy allegada abusó de él muchas veces. Un niño de 11 años de edad fue objeto de abuso por parte de la tía con quien vivía. Una señora de Nueva York informa que su abuelo abusó de ella cuando tenía siete años de edad. El médico de cierto joven de 15 años de edad abusó de éste durante un examen médico. En el caso de Pam, la situación fue aun peor. Por muchos años, su propio padre abusó de ella. Y Mary fue víctima de dos hermanos y un primo hermano que eran mayores que ella.
De hecho, probablemente menos de una tercera parte de los casos de abuso sexual de menores los cometen desconocidos. Por lo general, la víctima conoce al asaltante. A menudo la persona que comete esta clase de abuso es un pariente. Por eso, en la mayoría de los casos los niños son víctimas de personas a quienes conocen y en quienes confían, lo cual dificulta más el problema de protegerlos.
Cómo procede la persona que abusa
Muchos padres tienen también otra idea errónea. Se imaginan que se recurre a la violencia cuando se comete dicho abuso, y que el niño lucha y grita por misericordia. Puede que éste no sea el caso en absoluto, por lo menos no al principio. Tal vez al principio el abuso sexual se oculte bajo un contacto afectuoso o juguetón, y entonces se desarrolle desde ese punto. Es probable que la persona que abuse persuada al niño y ejerza presión sobre él, valiéndose de toda la autoridad que tiene como persona mayor. ¿Recuerda usted cómo se le enseñó, cuando era niño o niña, a obedecer a los adultos aunque le pidieran que hiciera algo que no era del agrado de usted, como el acostarse temprano o comerse todos los vegetales? Los que abusan se aprovechan de este entrenamiento. Uno de éstos, quien ahora está en prisión, dijo: “Muéstrenme a un niño obediente, y yo les mostraré a una víctima fácil”.
Cierta niña recibía llamadas telefónicas obscenas. Cuando se le preguntó por qué no había enganchado el teléfono, ¡ella dijo que le parecía que hubiera sido una descortesía hacerlo mientras alguien todavía estuviera hablando! Una señora de 30 años de edad recuerda que su abuelo se acercó a ella a los 5 años de edad y le dijo: “Las niñas buenas hacen este favor al abuelito y nunca se lo dicen a su mamá”. ¿Cuántos niños y niñas de 5 años de edad podrían ver las malas intenciones en una situación como ésa?
¿Y recuerda usted que cuando era niño le encantaban los regalos y las invitaciones? Los que abusan emplean a menudo esta cualidad de los niños para comenzar una relación abusiva. Por ejemplo, ¿qué haría su hijo o su hija si el conserje de la escuela le dijera: “Quédate un rato conmigo en la oficina después de las horas de clase y te daré dinero”, o si la niñera le dijera: “Te dejaré ver televisión hasta tarde si primero haces algo por mí”?
A veces las personas que abusan de los menores se aprovechan del interés natural de los niños en saber secretos. Cuando era joven, ¿no hallaba usted emocionante saber algún secreto? Cierta niñita tenía un secreto que no había revelado a sus padres. Pero cierto día los padres notaron que ella estaba actuando de manera precoz respecto a lo sexual. Cuando le preguntaron dónde había aprendido tal comportamiento, la niñita dijo: “Es un secreto”. Su padre le explicó que a veces hay ocasiones en que no debemos guardar un secreto, de modo que la niñita reveló su secreto. Un hombre de 40 años de edad, que estaba casado y tenía sus propios hijos, y quien era pariente cercano de la familia, la había obligado a acostarse y la había violado.
Finalmente, puede que se empleen amenazas, amenazas sutiles contra el sentido de seguridad del niño. Una señora dice que su padrastro abusó de ella cuando era niña. Dice que él lo hizo durante cuatro años, habiendo comenzado cuando ella tenía seis años de edad. ¿Por qué no se lo dijo a su madre? “Él me dijo que si alguna vez divulgaba el asunto a alguien, la policía lo arrestaría y mi madre perdería su empleo. La familia sufriría de hambre y yo tendría toda la culpa”.
La autora Gail Sheehy considera muchos de estos rasgos en el siguiente comentario: “Olvidamos que considerábamos omnipotentes a las personas mayores cuando éramos niños”. Añade: “Es muy fácil para un padre o una niñera comenzar ciertas actividades sexuales bajo el disfraz de un baño o una inspección de higiene normales. El niño se da cuenta de que algo no marcha bien cuando se introducen los secretos: ‘No le digas a tu mamá que hicimos esto’ —y se puede infundir bastante intimidación de un solo golpe— ‘si lo haces, ella no te va a querer más’”. ¿Podría el hijo o la hija de usted resistir tal chantaje sicológico?
La mejor defensa del niño
Como usted puede ver, las personas que cometen esta clase de abuso pueden ser las que menos uno se imagine, y pueden valerse de tácticas complicadas y astutas. El abuso sexual de menores es probablemente tan antiguo como la historia. Pero a medida que progresa esta generación, y más personas llegan a ser ‘amadoras de sí mismas, [...] sin tener cariño natural, [...] sin gobierno de sí mismas’, la amenaza se hace cada vez mayor (2 Timoteo 3:1-3). Pero los niños sí tienen una defensa poderosa. ¿Cuál es? Sus padres. Estos adultos son los que mejor pueden protegerlos de otros adultos que quieran abusar de ellos. Veamos cómo pueden proteger a sus hijos.


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