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Castigos abusivos y discriminatorios socavan la educación
AGOSTO 19, 2008

Toda escuela pública necesita métodos eficaces de disciplina, pero golpear a los niños enseña violencia y no detiene el mal comportamiento.

Alice Farmer, becaria Aryeh Neier para Human Rights Watch y la ACLU.

(Dallas, 20 de agosto de 2008) - Más de 200,000 estudiantes de las escuelas públicas en Estados Unidos fueron castigados con golpes durante el año escolar 2006-2007, Human Rights Watch y American Civil Liberties Union (ACLU, por sus siglas en inglés) declararon en un informe conjunto publicado hoy. En los 13 estados que castigaron corporalmente a más de 1,000 estudiantes por año, las niñas afroamericanas tuvieron doble de probabilidades de ser golpeadas que sus homólogas blancas.
En el informe de 125 páginas, 
"Una educación violenta: Castigo corporal en niños de las escuelas públicas de EE.UU.", la ACLU y Human Rights Watch documentaron que en Texas y Misisipi los niños de edades comprendidas entre 3 y 19 años son habitualmente castigados físicamente por infracciones menores tales como marcar chicle, contestarle con agresividad a un profesor, o violar el código de vestimenta, así como por transgresiones más graves como las peleas. El castigo corporal, legal en 21 estados, por lo general toma la forma de "reglazos" o “paletazos”, mediante los cuales un administrador o maestro golpea a un niño repetidamente en las nalgas con una larga tabla de madera. El informe muestra que, como resultado de esto, muchos niños quedan heridos, degradados, y desvinculados de la escuela.

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"Toda escuela pública necesita métodos eficaces de disciplina, pero golpear a los niños enseña violencia y no detiene el mal comportamiento", dijo Alice Farmer, becaria Aryeh Neier para Human Rights Watch y la ACLU, y autora del informe. "El castigo corporal desalienta el aprendizaje, falla en prevenir malas conductas y, a veces, incluso las provoca".
El informe encontró que en los 13 estados del sur, donde el castigo corporal es más prevalente, los estudiantes afroamericanos son castigados a una tasa 1.4 veces mayor que la esperada dado el número total de la población estudiantil, y las niñas afroamericanas tienen 2.1 más probabilidades de ser golpeadas de lo que cabría esperar. No hay pruebas de que estos estudiantes cometan infracciones disciplinarias a tasas desproporcionadas.
"Los estudiantes pertenecientes a minorías ya enfrentan numerosos obstáculos para su éxito en las escuelas públicas", dijo Farmer. "Al exponer a estos niños a tasas desproporcionadas de castigos corporales, las escuelas crean un ambiente hostil en el que estos estudiantes pueden batallar aún más."
Los estudiantes con discapacidades físicas y mentales también son castigados en cifras desproporcionadas, con consecuencias potencialmente graves para su desarrollo. En Texas, por ejemplo, el 18.4 por ciento del número total de estudiantes que fueron castigados físicamente eran estudiantes de educación especial, a pesar de que representan sólo el 10.7 por ciento de la población estudiantil.
"Una educación violenta" se basa en cuatro semanas de investigación sobre el terreno en Texas y Misisipi a fines de 2007 y principios de 2008, e incluye más de 175 entrevistas con niños, maestros, padres de familia, administradores, superintendentes y miembros de consejos escolares.
El informe documenta varios casos en que los niños fueron golpeados hasta el punto de sufrir lesiones graves. Asimismo, los educadores que golpean niños cuentan con inmunidad ante la ley por cargos de asalto, los padres que tratan de buscar justicia para los niños heridos encuentran seria resistencia por parte de la policía, fiscales de distrito y tribunales. Los padres también se enfrentan a enormes y a veces insuperables obstáculos para tratar de evitar el castigo físico de sus hijos. Aunque algunos distritos escolares permiten a los padres firmar formularios rechazando castigos corporales para sus hijos, las formas son a menudo ignoradas.
En el informe, Human Rights Watch y la ACLU citan a expertos sobre las mejores prácticas de disciplina escolar, quienes hacen hincapié en enfoques tradicionales tales como la detención, y en enfoques modernos como sistemas de apoyo para el comportamiento positivo. Los sistemas de apoyo para el comportamiento positivo, que son sistemas de disciplina aplicables en toda la escuela, se han aplicado efectivamente en los principales sistemas escolares de EE.UU. Estos sistemas enfatizan una clara estructura de recompensas y consecuencias para el comportamiento de los alumnos. Los estados y los consejos escolares que no apliquen las mejores prácticas permiten el statu quo, es decir, que las palizas en las escuelas continúen teniendo lugar.
Human Rights Watch y la ACLU hacen un llamado al gobierno de los EE.UU. para prohibir los castigos corporales en todas las escuelas públicas e instan a los gobiernos estatales, los consejos escolares, superintendentes y administradores a eliminar el castigo físico en sus escuelas.
Testimonios seleccionados del informe:
"Me llevó a la oficina y me dio tres azotes. … Me obligó a sostenerme en la pared y me golpeó. … Me dolió alrededor de dos horas, sentí como fuego en mi trasero."
-- Mateo S., quien recibió paletazos de segundo grado por tirar comida en la cafetería de una escuela en el Misisipi Delta.
"Los otros niños estaban viendo y riéndose. Me hizo querer pelearme con ellos… Cuando te golpean y ves que todos se ríen de ti, te vuelve loco y quieres hacer algo al respecto."
-- Peter S., un estudiante de escuela secundaria en Misisipi Delta.
"Lo que me enojó tanto: es que él tiene tres años, estaba petrificado. No quería volver a la escuela, y no quería empezar su nueva escuela. Estaba muy preocupada de que esto iba a estar constantemente con él, que iba a relacionar ir a la escuela con ser golpeado".
-- Rosa T., madre de un niño de 3 años de edad en Texas, quien desarrolló moretones por el castigo físico después de que se negara a dejar de jugar con sus zapatos en clase.
"Fui a la oficina del director. … Me dio una silla y me dijo que me sostuviera en ella. La tabla tenía agujeros. Sólo me dio tres golpes. … Me golpeó en mis glúteos. … Había agujeros en la tabla para que fuera más rápida. … Me dolió mucho. Tuve definitivamente marcas rojas y luego inflamación…. No duraron más que un par de días. … Me sentí muy humillada. Creo que tuve varias sensaciones. Dolor físico, humillación mental. … Y ser una mujer a esa edad, y con este hombre mayor que me golpeara en mi trasero. Fue extraño… incluso a esa edad sabía que era inapropiado."
-- Allison G., una reciente graduada quien fue castigada cuando era adolescente en Texas por haber llegado tarde a clase varias veces.
"He oído decir esto en mi escuela y en otras escuelas: «Este niño debe recibir menos látigos, le dejará marcas. "A los estudiantes de piel oscura les lleva más esfuerzo desarrollar moretones. Incluso con todos los estudiantes negros, hay un desequilibrio: los estudiantes de piel más oscura reciben los peores castigos."
-- Abrea T., ex profesora en las zonas rurales de Misisipi.
"Veo el castigo corporal como una forma de esclavitud. Golpeando a los esclavos era la forma en que su encargado los obligaba a hacer algo… estamos tan centrados en hacer que los niños hagan lo que queremos. Piense en el impacto mental que este tipo de trato deja en nuestros niños. Les estamos diciendo que no los respetamos. Dejan la oficina del director y piensan, 'no me consideran un ser humano. "Ese joven pierde el respeto por sí mismo."
-- Doreen W., miembro de la junta escolar en una ciudad del Misisipi Delta.


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