La Violencia contra los Niños

“Tengo siete años”

Diario de una criatura no nacida.

Vídeos de maltrato infantil

Baja el presupuesto

8.6.09

Baja el presupuesto para la atención del maltrato infantil
Drama. Daños físicos y psicológicos, además de problemas de conducta, marcan la vida de miles de infantes y jóvenes en Santa Cruz. Entre 3 y 5 casos diarios van en busca de ayuda
Roxana Escobar  rescobar@eldeber.com.bo

Un total de 1.765 niños, niñas y adolescentes que sufrieron maltrato físico, psicológico y/o enfrentaron problemas de conducta fueron reportados a las autoridades del sector en 2008. Este año la tendencia se mantiene en los primeros cuatro meses, con el permanente registro de daños, según las estadísticas de la Defensoría de la Niñez. 
Por si esto fuera poco, el Servicio de Gestión Social (Sedeges), dependiente de la Prefectura, informó de que entre 3 y 5 niños o jóvenes por día se atienden en esas oficinas por distintas causas, desde extravío, pasando por situación de riesgo hasta condición de pobreza. No todos son derivados a hogares institucionalizados, lo que permite ver que se trata de una población fluctuante, pero constante. Y si se observa la misma situación desde los centros de acogida, el drama es similar. En uno de los más antiguos, Don Bosco, alrededor de tres personas acuden a diario en busca de un espacio para sus hijos u otros niños que están a su cargo, porque no tienen cómo alimentarlos o no pueden controlarlos.
Si bien la ley no contempla como justificación la internación de un niño a un centro de acogida por situación de pobreza, esta realidad es la que más se da, afirma la directora del Sedeges, Sonia Pereyra. “Hay un sinfín de vulneraciones a sus derechos, por eso, a pesar de tener padres, hay que ingresarlos; es decir, a veces se transgrede la norma para precautelar la vida del niño”, sostuvo. 
No obstante, Pereyra dijo que la política de la institución que dirige, con el apoyo de otras, es la reinserción familiar, siempre y cuando las condiciones estén dadas. Asegura que hay que tomar en cuenta que la inversión de valores, la desintegración familiar y la negligencia de algunos progenitores agravan el cuadro. 
La solución no es crear o abrir más centros y, de hecho, la cantidad de éstos ha ido disminuyendo. De 110 en 2006 bajaron a 80 los albergues entre los que están regularizados y los que se encuentran en proceso de ser certificados, según Pereyra.
Para la directora de la Defensoría de la Niñez, Rossy Valencia, el problema radica en que los hijos no están entre las prioridades de muchos padres, haciendo referencia a los últimos casos: el de una madre que presuntamente quería vender a tres de sus hijos para cancelar una deuda y otros cinco infantes que fueron encontrados encerrados, sin comida. 
Sostuvo que de no ser por los vecinos, muchos niños morirían en poder de padres irresponsables, por eso hay normas y leyes que sancionan este tipo de acciones. Destacó casos de progenitoras que viven en condición de extrema pobreza, pero no abandonan a sus pequeños. La Defensoría debe velar por su seguridad y otorga medidas de protección para el menor, pero será el juez de la Niñez el que defina su situación legal o el Ministerio Público, dependiendo el caso, explicó Valencia. “Nada justifica casos de abandono como los que estamos viendo, en los que, teniendo las condiciones, los padres no cumplen su rol. Es cuestión de negligencia y falta de compromiso”, manifestó.
La crisis social y económica hace que la situación de la población infanto-juvenil se agudice, pero, paradójicamente, bajan los recursos para atender a quienes quedan desprotegidos. Sólo para dar un ejemplo, el presupuesto del Sedeges disminuyó un 30%, lo que ha obligado a prescindir de consultores y reducir su personal. Pese a ello, asegura la directora, sigue la fiscalización de los centros y el apoyo al programa del adulto mayor. Uno de los programas más complejos y urgentes por atender es el de niños y adolescentes en situación de calle, pero su presupuesto anual de Bs 600.000 ha sufrido un recorte del 30%. En algunos centros se cortó el apoyo, debido a que fueron observados porque carecen de condiciones adecuadas para cumplir su objetivo. Ese es el caso de Camiri, donde se necesita que mejoren la infraestructura. Otro, también en Camiri, es una unidad educativa para niños con capacidades diferentes. 
Esperar que la cifra de niños, niñas o adolescentes que requieren auxilio disminuya es todavía una meta difícil de alcanzar, opinan autoridades del sector, pese a que existen normas, como la Ley 2026, que garantizan los derechos de esta población.

La calle ya no asusta; se viene un plan
Sin duda que los chicos y chicas en situación de calle van en aumento cada día. Las estadísticas del Servicio de Gestión Social, dependiente de la Prefectura y las rotondas, avenidas y calles tomadas por ellos así lo revelan. En 2006 se registró 437, en 2007,  691 y en 2008 un total de 705 muchachos y muchachas en situación de calle sólo en la ciudad capital. Una plataforma de instituciones trabaja en esta temática y hay otros que apoyan esta labor, pero el trabajo para llamar a las familias a la reflexión,  motivar que ésta les dé otra oportunidad es una labor ‘titánica’, al igual que convencer a niño o niña para que ingrese en un albergue, dicen las autoridades.  El abordaje es a puerta abierta, lo que implica que depende de la voluntad propia para dejar las calles. Hasta el 2000 no era un problema, hoy es un drama serio, y la mayoría huye de la casa por los niveles de violencia y pobreza que impide vivir en familia, agrega el padre Octavio Sabadini. 
“Necesitamos presupuesto para este trabajo. En 2009 se consiguió un monto, que está acoplado en el programa de Asistencia Social con la finalidad de encarar la reinserción familiar, pero es muy poco”, dijo la educadora Elena Melgar, del Sedeges. En dos semanas ese servicio presentará ante el Consejo Departamental el plan para rescatar niños, adolescentes y adultos en situación de calle, porque ahí está la fuente de financiamiento. Para ello ya se seleccionó los centros con experiencia en dicha temática, los cuales serán fortalecidos en estructura y condiciones físicas. El plan contempla cinco fases: abordaje, acogida, tratamiento, reinserción y seguimiento.

   Las cifras   

2.240
Son los niños, niñas y adolescentes con becas alimenticias.


67
El número de centros registrados con documentación en regla.

13
Son los centros en proceso de ser certificados.

110
Éste era el número de hogares hasta 2006, ahora bajó a 80.

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